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El descenso del Sella se convierte en un reclamo para el turismo rural

Profesionales del piragüismo, aficionados al deporte, curiosos, turistas, grupos de amigos buscando fiesta... Todos esperan con impaciencia la llegada de agosto para asistir, un año más, al tradicional descenso del Sella, en Asturias. Como ya sabemos, la competición deportiva sirve como telón de fondo de una de las fiestas populares españolas más conocidas en el extranjero.

Pero los que sí deben estar preparados ante el torrente de personas que se les avecina son los comerciantes del lugar que, nunca mejor dicho, harán su agosto. La mayoría de los que acuden a las fiestas, muchos de ellos extranjeros, aprovechan para hacer turismo rural en la zona. No hay mejor excusa que el descenso del Sella para acercarse a conocer los pueblos del entorno, así como sus hermosos parajes naturales y sus playas.

Una de las localidades que no podemos eludir en nuestra visita a la zona es Cangas de Onís. Antigua capital del Reino de Asturias, destaca como monumento el majestuoso Puente Romano (se conoce así pese a no ser romano, pues fue construido en el siglo XIV). También el concejo de Ribadesella encontramos las cuevas de Tito Bustillo, que poseen pinturas rupestres de una antigüedad de más de 25.000 años y están declaradas como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

El descenso del Sella ha popularizado las rutas fluviales en kayak y piragua, si bien el senderismo nos permite conocer lugares de extraordinaria belleza a los pies de los Picos de Europa. Otra de las buenas razones que nos incitan a visitar la comarca en agosto es el clima, ideal para hacer el baño en cualquiera de las numerosas playas que hallamos en las proximidades de Ribadesella.

Imagen: 3.bp.blogspot.com