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Praga, el corazón del viejo continente

En la región de Bohemia, a orillas del río Moldava, reposa Praga. La ciudad ha sido testigo y protagonista, a lo largo de los siglos, de la gloria y decadencia del viejo y querido continente. Desde el apogeo medieval a los bombardeos durante la ocupación nazi, el totalitarismo comunista o la llegada de la democracia. Antigua capital del Reino de Bohemia y de Checoslovaquia, lo es hoy de la República Checa, independiente desde 1993.

Praga conserva todo el esplendor medieval de la que llegó a ser una de las principales ciudades de Centroeuropa y sólo hecho de pasear por sus calles es un deleite para el visitante. Entre los lugares preferidos por el turismo destaca el Castillo de Praga, que sirvió de suntuosa residencia de varios emperadores del Sacro Imperio Romano. Considerada la mayor fortaleza medieval del mundo en su interior se erige la Catedral de Praga, entre otras edificaciones, además de conservar las Joyas de la Corona de Bohemia.

Otro de los barrios más hermosos de la ciudad de Praga es el Malá Strana (Barrio Pequeño), donde el Puente Carlos se convierte en uno de los puntos neurálgicos del turismo. Stare Mesto, que se ubica en torno a la Plaza del Ayuntamiento es otro de los ejes históricos de origen medieval donde es posible visitar una de las sinagogas más antiguas de Europa. La ciudad Nueva o Nové Mesto, es un ampliación de la Ciudad Vieja donde destaca, sobre los demás edificios, la Casa Danzante que se sitúa en la vanguardia del estilo deconstructivista.

En el plano cultural, aparte de la evidente riqueza arquitectónica, se enorgullece de haber sido la cuna de escritores de la talla de Frank Kafka o Milan Kundera, autor de La insoportable levedad del ser. También puede presumir de su Teatro Nacional y la Ópera de Praga. Una de las ciudades más visitadas del mundo, su núcleo principal fue declarado en 1992 Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Entre los museos más curiosos se encuentra el Museo del Juguete, además de otros muy interesantes como el Museo Frank Kafka o el Museo Judío.

Imagen: prague-pictures.cz